El mercado logístico español atraviesa un escenario marcado por la elevada demanda de espacios, la escasez de suelo disponible y unos plazos urbanísticos que pueden prolongar durante años el desarrollo de nuevos proyectos. Ante esta situación, el modelo brownfield, basado en la transformación o modernización de activos existentes, está ganando protagonismo como alternativa al desarrollo greenfield, que implica la construcción de instalaciones desde cero.
La reutilización de activos gana valor estratégico
La reconversión de naves industriales o logísticas obsoletas permite aprovechar ubicaciones consolidadas, próximas a corredores de transporte, áreas urbanas y nodos de consumo. Frente a un desarrollo greenfield, estas operaciones pueden reducir determinados plazos y favorecer un uso más eficiente del suelo existente.
Esta tendencia adquiere especial relevancia en mercados donde encontrar nuevas parcelas resulta cada vez más complejo. Factores como la capacidad eléctrica disponible o los procesos administrativos condicionan la puesta en marcha de nuevas instalaciones.
No todos los activos son reconvertibles, especialmente, en el medio plazo
La localización, sin embargo, no garantiza por sí sola la viabilidad de un proyecto brownfield. Muchas instalaciones antiguas presentan limitaciones como alturas libres insuficientes, falta de muelles de carga, patios de maniobra reducidos, estructuras poco adaptables o instalaciones energéticas y de seguridad desactualizadas. Por ello, la transformación debe partir de un análisis técnico, urbanístico, estructural, energético y operativo. De esta manera, se puede determinar si el activo puede alcanzar los estándares actuales y puede adaptarse a las necesidades en el medio plazo. En cambio, cuando las necesidades de ajuste son demasiado elevadas, un proyecto greenfield puede ofrecer mayor libertad de diseño, eficiencia operativa y capacidad de crecimiento futuro.
Infraestructuras adaptadas a una logística en transformación
La evolución del brownfield refleja un cambio más amplio en el sector: las infraestructuras logísticas deben adaptarse con rapidez a cadenas de suministro cada vez más exigentes, digitalizadas y orientadas a la eficiencia. Su auge no conlleva el abandono del greenfield, supone la incorporación de una alternativa cada vez más relevante para ampliar y modernizar la capacidad logística en mercados donde el suelo es un recurso limitado.
Como operador logístico global, Operinter trabaja con una visión integral de la cadena de suministro. Combina transporte marítimo, aéreo, terrestre e intermodal con soluciones de almacenaje y servicios aduaneros. En este entorno, disponer de infraestructuras bien conectadas, eficientes y adaptables resulta clave para responder a las necesidades de cada operativa.

