El reciente ataque de Israel y Estados Unidos a Irán ha elevado el nivel de incertidumbre en una zona estratégica para las grandes rutas del comercio internacional. Con el foco puesto en el Estrecho de Ormuz y en el espacio aéreo regional, las empresas están ajustando sus planes de transporte, coberturas y costes ante un escenario incierto que ya impacta en la logística global.
En la práctica, el efecto inmediato se traduce en rutas más largas, mayor consumo de combustible, sobrecostes asociados al riesgo de ataque y una previsión de demoras que puede afectar tanto a los flujos Asia-Europa como a las importaciones y exportaciones vinculadas a Oriente Medio.
Transporte marítimo: reestructuración de rutas y recargos
En cuanto al impacto en el transporte marítimo, Irán ha anunciado el cierre del Estrecho de Ormuz, un paso estratégico por el que transita una parte muy relevante del petróleo y gas mundial. También incluye a buques mercantes que recorren largas rutas marítimas. Esta situación presiona al alza los precios energéticos y, en consecuencia, los costes logísticos (combustible, recargos, seguros y fletes).
Además, los avisos operativos al tráfico marítimo describen un entorno de riesgo elevado, con actividad militar significativa y posibles interferencias que complican la navegación y la seguridad.
El aumento del riesgo ya se está traduciendo en medidas comerciales como recargos vinculados a “war risk” y cambios de cobertura. De hecho, varias aseguradoras marítimas han anunciado la retirada o cancelación de rutas en riesgo de guerra en la región, lo que tiende a encarecer las primas y las operaciones.
La situación en el transporte aéreo
El transporte aéreo también está sufriendo un impacto directo. Ocho países han anunciado el cierre total de su espacio aéreo (Irán, Israel, Irak, Jordania, Qatar, Baréin, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos), con efectos inmediatos como cancelaciones, desvíos, aumento de tiempos de vuelo y sobrecostes de combustible.
Este tipo de restricciones tensiona la conectividad entre Europa y Asia, donde Oriente Medio actúa como corredor natural. Las rutas aéreas pueden sufrir retrasos de entre 45 y 120 minutos en vuelos de largo radio y congestión en aeropuertos alternativos.
En Operinter, como compañía logística internacional, seguimos de cerca la evolución de la situación y realizamos un seguimiento continuo de su impacto en las principales rutas marítimas y aéreas. Nuestra prioridad es anticiparnos al contexto y adaptarnos en cada momento activando alternativas operativas cuando resulta necesario. El objetivo es garantizar soluciones logísticas seguras y eficientes con la mayor resiliencia y profesionalidad hacia nuestros clientes.

