El transporte aéreo de mercancías continúa operando en un escenario internacional marcado por la incertidumbre geopolítica y el aumento de los costes logísticos. A pesar de ello, la carga aérea sigue siendo vital en sectores que necesitan rapidez, flexibilidad y fiabilidad en sus envíos internacionales.
En España, los primeros meses del año muestran que el sector mantiene una evolución positiva, apoyado en el comercio exterior y el crecimiento del e-commerce. Aunque algunos grandes hubs aéreos empiezan a moderar su crecimiento (Madrid-Barajas, Zaragoza o Barcelona- El Prat), la red aeroportuaria española continúa sosteniendo buenos niveles de actividad.
El impacto de los conflictos actuales
La situación en Oriente Próximo y la crisis provocada por la guerra en el Estrecho de Ormuz está teniendo un impacto directo sobre la carga aérea mundial. Según datos de la organización internacional IATA, la demanda global cayó un 4,8% en marzo, mientras que las operaciones internacionales retrocedieron un 5,5%, afectadas principalmente por las interrupciones en los grandes hubs del Golfo (Emiratos Árabes, Arabia Saudí o Qatar).
Además de los desvíos de rutas y restricciones en el espacio aéreo que se han producido en los últimos meses, el sector también está sufriendo un fuerte incremento de costes. El precio del combustible de aviación ha llegado a aumentar más de un 100% interanual durante el pasado mes de marzo, presionando todavía más la rentabilidad de aerolíneas y operadores logísticos.
Pese a este contexto, las redes de carga aérea y los operadores logísticos como Operinter, están demostrando capacidad de adaptación para mantener la conectividad internacional y garantizar el transporte rápido en sectores estratégicos.
La red aeroportuaria española
En España, la carga aérea sigue resistiendo pese al contexto internacional. Madrid-Barajas continúa liderando el tráfico nacional de mercancías, aunque hasta abril moderó su crecimiento a cifras cercanas al 2%, con algo más de 260.000 toneladas acumuladas.
Mientras tanto, otros aeropuertos mantienen una evolución más dinámica. Zaragoza continúa consolidándose como uno de los grandes hubs logísticos del país, gracias a su especialización en operaciones de carga y distribución internacional. Barcelona-El Prat también mantiene una tendencia positiva, impulsado por el tráfico internacional y la mercancía de alto valor añadido.
En conjunto, el sistema aeroportuario español está demostrando capacidad de adaptación y equilibrio, compensando la desaceleración de algunos grandes nodos con el buen comportamiento de otras infraestructuras clave del sector.

