El transporte marítimo entra en 2026 con una sensación de reajuste e incertidumbre. Tras un largo periodo de desvíos en las grandes rutas marítimas y costes difíciles de fijar, el sector empieza a retomar sus planes mirando tres factores que pueden cambiar el rumbo del año: la vuelta gradual del tránsito al Mar Rojo, el impulso comercial del acuerdo Unión Europea–Mercosur y los nuevos aranceles de EE.UU. que vuelven a introducir ruido en las cadenas de suministro globales.
El regreso gradual al Mar Rojo
Durante meses, gran parte del tráfico entre Asia y Europa se ha desviado por rutas más largas debido a los ataques a barcos mercantes en el Mar Rojo. En 2026, las grandes navieras han dado el paso de retomar el tránsito por el Canal de Suez, aunque sin dar por hecho que el riesgo ha desaparecido. El World Shipping Council ha señalado que se ven indicios de un regreso prudente y de pruebas operativas, pero insiste en que la situación debe mantenerse estable para que ese retorno sea progresivo.
Si finalmente esta vía se consolida de nuevo, se acortarán los trayectos marítimos y mejorará la puntualidad de los envíos. Además, también aumentará la capacidad efectiva de la flota, ya que los barcos pasarán menos días navegando por rutas largas. Pero hay un matiz importante, si muchos servicios recortan de golpe sus tiempos, parte de esa carga puede llegar más concentrada y en menos tiempo a su destino, lo que abriría la puerta a una hipotética congestión en puertos del sur de Europa.
UE–Mercosur: nuevas oportunidades comerciales
El segundo gran movimiento es comercial. El pasado 17 de enero, la Unión Europea y Mercosur firmaron el Acuerdo de Asociación, un pacto para tender puentes al comercio entre ambos bloques mediante la reducción progresiva de barreras y aranceles.
Más allá de la política, el efecto para el transporte marítimo es claro: el acuerdo puede reforzar los flujos entre Europa y Sudamérica y aportar mayor previsibilidad a los volúmenes. Entre los sectores más implicados destacan la agroalimentación (carne, soja, azúcar, café, frutas), los productos refrigerados (reefer), la industria química y los componentes industriales vinculados a automoción y maquinaria.
Nuevos aranceles desde Estados Unidos
Y la tercera pieza llega desde Washington y pone el foco en los aranceles. La Casa Blanca ha anunciado aranceles del 10% desde el 1 de febrero de 2026 a importaciones procedentes de Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia, con la posibilidad de elevarlos posteriormente.
En transporte marítimo, incluso antes de que se vean efectos en aduanas, este tipo de medidas suele provocar compras adelantadas o congeladas, renegociaciones de contratos y cambios de origen y destino para esquivar costes elevados. La UE ya debate respuestas y añade más presión a un tablero que en 2026 se mueve, otra vez, al ritmo de la geopolítica.

